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El Tranvía de Oriente: una redención incumplida

“La Empresa del Tranvía de Oriente no puede pasar desapercibida a ninguna persona que se preocupe seriamente por el progreso del departamento”.

Revista Progreso, edición 17, septiembre de 1927 (p. 263).

Felipe Osorio Vergara

El Tranvía de Oriente prometió ser una obra redentora de integración regional en la segunda década del siglo XX, que posicionaría al Oriente de Antioquia como proveedor de productos agrícolas y le devolvería su importancia comercial. Su meta fue conectar a gran parte de los pueblos orientales con Medellín y el río Magdalena, a la vez que serviría de bisagra entre los ferrocarriles de Boyacá, Cundinamarca y Antioquia. Sin embargo, la obra que alguna vez se vio como fuente de desarrollo y unidad regional, terminó prematuramente, envuelta en mal servicio, acusaciones de clientelismo político e incumplimientos. Aquí la historia del Tranvía de Oriente, su auge, decadencia, cierre y las lecciones aprendidas que dejó para el presente y futuro de Antioquia.    

Expectativa a la inauguración del Tranvía de Oriente en Marinilla registrada en la Revista Progreso de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín el 11 de octubre de 1927. Foto: Felipe Osorio V.

Era el miércoles doce de octubre de 1927, y mientras en el resto de Colombia se hacían conmemoraciones del hispanismo y del llamado “Descubrimiento de América”, en Marinilla había festejo cívico y una atmósfera de regocijo colectivo por otro tema: se inauguraba el Tranvía de Oriente. Los corresponsales de la prensa de entonces, en periódicos como El Colombiano, El Heraldo de Antioquia, La Defensa o El Correo, reportaron que desde el martes 11 ya habían iniciado las ovaciones en la víspera de la llegada de este medio de transporte, con salvas de artillería, fuegos artificiales nocturnos y presentaciones de bandas de diferentes municipios orientales. Además, los marinillos habían engalanado sus casas colgando flores, oropeles y banderas de sus balcones y aleros. El doce de octubre despuntó con misa en el atrio de la iglesia y a eso de las once de la mañana, Antonio Mauro Giraldo, gerente de la Empresa Tranvía de Oriente, dio un discurso donde enfatizó la pujanza con que se habían vencido los diferentes obstáculos para llevar los rieles hasta La Esparta colombiana. Lo secundó Eleuterio Serna, quien fuera presidente del Concejo de Marinilla que, tras recibir la obra, remató con otro discurso sobre el progreso y empuje de los orientales. El jueves trece se realizó mascarada y en la noche se culminaron los jolgorios con proyección gratuita de cine en plena plaza mayor.

Esta fiesta contó con multitud de ilustres del departamento y hasta de Colombia, pues asistieron representantes del Gobierno nacional y del Congreso de la República, miembros de la Administración departamental y enviados de todas las alcaldías y concejos municipales del Oriente, de la Iglesia (33 sacerdotes), el expresidente Carlos E. Restrepo, comandantes de la Policía y numerosos intelectuales, industriales y presidentes de bancos. De hecho, quienes no pudieron concurrir, enviaron telegramas con palabras de júbilo y de felicitación al pueblo marinillo y oriental, exaltando la importancia de la obra para la modernidad y la interconexión antioqueña. “En este año no se registra un acontecimiento más trascendental para el progreso de Antioquia que el que hace poco celebró con júbilo la Provincia de Oriente: la llegada de los rieles del Tranvía-Ferrocarril a la ciudad de Marinilla. Los festejos que con tal motivo se desarrollaron en esta ciudad harán época por la gentileza, gallardía, cultura y entusiasmo de que los hijos de aquella ciudad hicieron derroche. Así lo testifican cuantos tuvieron la fortuna de concurrir”, se narra en una nota publicada el sábado 22 de octubre de 1927 en el periódico El Colombiano.

Y es que, el Tranvía de Oriente, había estado acompañado de festejos, pues cada inauguración de una nueva estación venía ligada con una celebración. Desde que el 4 de diciembre de 1924 se instaló el primer riel a las 10:20 a.m. en jurisdicción de Medellín y que tuvo solemne ceremonia con presencia de los notables de Antioquia y donde el arzobispo aseguró el primer tornillo del riel, pasando por la inauguración del tranvía a su llegada a Guarne en octubre de 1926, hasta la pomposa gala de Marinilla, el tranvía generaba expectativa y se veía como una “obra redentora” que traería en sus rieles la modernización anhelada.

Pero, ¿cómo surgió esta obra que prometió ser motor de desarrollo e integración regional y cuál fue su final?