Un túnel excluyente

Carlos Humberto Gómez

Periodista y Director de La Prensa

@chgomezc

El 20 de diciembre de 1997, once días antes de terminar su mandato, el entonces Gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez, suscribió el contrato de concesión 97-CO-20-1811 con  la sociedad Concesión Túnel Aburrá-Oriente S.A., con este se iniciaba un tortuoso camino para llevar a cabo la megaobra que 22 años después parece ver la luz.

7 años después Guillermo Gaviria Correa mandatario departamental le autorizó la Modificación Bilateral 04 de 2004 al Contrato de Concesión, donde desestimó la construcción de un túnel y mejoró las condiciones para el Concesionario, en 2010 Luis Alfredo Ramos permitió la Modificación Bilateral 029 que no solo revivió el túnel, sino que además prolongó el plazo hasta el año 2037 y permitió el incremento de los peajes de forma exponencial.

Según una consultoría contratada por la gobernación para lograr el cierre financiero era necesario comprometer al menos $320.000 millones. Los aportes previstos eran $60.000 millones de vigencias futuras excepcionales, $140.000 millones de un crédito del IDEA sin intereses y un derrame de valorización sin decretar por $ 120.000 millones.

Así las cosas, la Ordenanza número 30 del 27 de diciembre de 2010, por medio de la cual se estructuró la cofinanciación del proyecto conexión vial Aburrá Oriente (túnel de oriente) y su desarrollo vial complementario, comprometió recursos gubernamentales del orden de los $60 mil millones de pesos. El camino se hizo expedito y prometió una obra que se entregaría en el año 2015 y que haría el milagro de dejar a Medellín a solo 18 minutos de distancia del aeropuerto de Rionegro.

Plazo que no sería posible dados los hitos posteriores, en octubre de 2011 se iniciaron las obras del Túnel sin licencia ambiental, el 5 de marzo de 2012, la Agencia Nacional de Licencias Ambientales –ANLA- ordenó la suspensión inmediata de las obras, la cual solo fue acatada por el concesionario el 16 de marzo de 2012. En octubre de 2014 después de sorteados los requerimientos en materia ambiental se dio el reinicio de las obras del túnel.

Hoy las obras parecen estar concluidas, con más retrasos pero al fin con el ultimátum de su inminente inauguración. Pero, al parecer esta megaobra que se dijo en su momento uniría los valles de Aburrá y San Nicolás y que serviría para mejorar la movilidad y de paso la productividad resultó excluyente.

¿Una obra excluyente?

Si. Ahora que se avizora la entrega, según escuchamos de parte del Gonzalo Echeverri Palacio, presidente de la junta directiva de la Concesión Túnel Aburrá-Oriente los motociclistas no podrán utilizar esta ruta en sus desplazamientos. Es decir, no fue construida para todos los antioqueños.

Mintieron cuando nos impusieron la obra, tomaron recursos de nuestros impuestos, modificaron las veces que quisieron las condiciones favoreciendo al constructor, y lo único que queda es que haremos uso sólo si vamos en vehículo automóvil. Hasta ahora nos enteramos que lo disfrutarán solo unos pocos.

Señor Gobernador ¿Y los usuarios de las motocicletas qué?.

PD.: Ni Rionegro ni el Altiplano son el segundo piso de Medellín, repetido por editorialistas y consultores. Tampoco el Aeropuerto José María Córdova queda en la capital antioqueña, tal como lo dicen aún varias aerolíneas al aterrizar en el terminal aéreo.

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