Miguel, un niño con corazón y mente brillante

Natalia Botero Restrepo. comunicación Social UCO.

La tarde del miércoles 8 de agosto de 2018, Miguel Ángel Rojas Palacio, de siete años, y Maximiliano Bedoya Ramírez, de tres años, corrían por el parque del barrio La Antioqueñita, ubicado en el municipio de La Ceja. Iban de un lado para otro alrededor de una pequeña huerta que hace parte de una casa vecina a la de Miguel. Los dos pequeños se encontraban haciendo carreras con juguetes: Miguel con una moto roja y Maximiliano con una pequeña camioneta amarilla. El juego se detuvo cuando Miguel logró observar en la huerta una pequeña oruga pegada de una hoja de menta. Él, deseoso de contarle el proceso de la oruga, la agarró y comenzó a narrarle a Maximiliano cuál era el proceso de esta para convertirse en mariposa. Maximiliano nunca se mostró interesado por escuchar lo que Miguel le estaba contando, por eso no paró de jugar mientras su amigo hablaba.

-Ella es una oruga y se alimenta de hojas, come muchas hasta volverse gorda. Vive en su casita que se llama pupa y luego se convierte en mariposa-, observaba Miguel.

Luego de la explicación de la oruga, los niños decidieron ir a un parquecito que queda cerca de la casa de Miguel. Cuando llegaron allí comenzaron a correr por la zona verde, después de un rato, Miguel decide que jueguen “color color” en las llanticas del parquecito. Comienza a explicarle a Maximiliano de qué trata el juego. El niño sin entender muy bien la dinámica, accede a jugar. Pasado un tiempo en ese lugar se acercaron varios niños con intención de unirse a ellos. Al parecer conocían a Miguel, pues algunos de ellos lo llamaban por su nombre. De hecho, su reconocimiento ante los niños del municipio y del mundo tiene explicación.

Miguel, el que todos conocen

Cuando apenas tenía un año, Miguel Ángel se sabía el abecedario en inglés y en español. Era capaz de formar palabras con cada una de las letras. Su habilidad para manejar el computador lo ayudó a adquirir estos conocimientos. A los dos años y medio aprendió a leer por sí solo. Cuenta su mamá que cuando iban por la calle, él leía todos los letreros que veía: este fue el primer indicio que Miguel le dio a sus papás: Alba Palacio y Oscar Iván Rojas, para mostrarles que su interés y curiosidad por aprender cosas nuevas iba más allá de su edad. Sus padres se mostraron sorprendidos con las capacidades de Miguel; por eso, a los cuatro años de edad decidieron realizarle las pruebas en la Escala de Inteligencia Wechsler. Estas evalúan las habilidades intelectuales generales y las habilidades de procesamiento cognitivo. El resultado que arrojó fue que Miguel contaba con un coeficiente intelectual de 160 puntos (según el resultado de las pruebas, es considerado súper dotado).

Por eso, su familia en el 2016 decide hacer un video en el que Miguel Ángel, con apenas cinco años, muestra su conocimiento sobre geografía. La muestra era para enviarla a la convocatoria del programa de RCN, Grandes Chicos, dirigido por el comediante Andrés López, en el cual se presentan niños colombianos con diferentes talentos y aptitudes. Pero Miguel Ángel no fue convocado por el programa colombiano. Lo que no sabía su familia era que ese video iba a ser visto por varias personas interesadas en conocer la historia de Miguel para saber más acerca de sus conocimientos. A raíz de esto, el canal municipal Mundo Más, le realizó una entrevista a Miguel con el objetivo de demostrar su amplio conocimiento en geografía, a pesar de su corta edad. Él comenzó a describir los países del mundo, su capital y su ubicación en el globo terráqueo, también en temas de biología, explicando el proceso de la célula animal. Además, escribió el abecedario en árabe, entre otros temas de los que tenía conocimiento.

Luego de que su video fuera conocido en el mundo, Miguel fue invitado al programa Grandes Chicos México, donde volvió a impactar con sus conocimientos acerca de geografía, biología, anatomía y astrología. Miguel se convirtió en la historia que todos querían contar, por eso, luego de su debut en México, fue invitado a Siempre Niños, uno de los programas americanos más reconocidos, dirigido por Don Francisco, el distinguido presentador chileno de Sábados Gigantes, quien al ver las capacidades de Miguel a sus cortos cinco años, quedó impresionado. Por eso decidió invitarlo nuevamente al programa como uno de los favoritos de la temporada.

Así es Miguel, estudiante modelo, con múltiples conocimientos que superan incluso a personas de mayor edad. Es como todos los niños de su edad: corre, baila, juega y ríe sin parar. Su pasatiempo favorito es pintar countryballs (bolas de las banderas de todos los países del mundo). Pero a diferencia de los otros niños, Miguel tiene mucho conocimiento que en todo momento quiere compartir; por eso, para entender realmente quién es Miguel como persona, y quién es como “el niño genio”, hay que comenzar contando su historia desde un principio.

El inicio de su historia

Miguel Ángel Rojas Palacio nació el 4 de abril del 2011 en La Ceja, donde sus padres viven hace 23 años. Su casa está ubicada en el barrio La Antioqueñita, donde todos sus vecinos se conocen entre sí, pues la mayoría de ellos se criaron juntos desde pequeños.

Su papá, Óscar Iván Rojas, es tecnólogo de alimentos. Él es quien ayuda a Miguel en la construcción de sus proyectos, juntos han hecho sistemas solares, células animales y vegetales de plastilina, carteleras del mapa de Estados Unidos, y todo aquello que a Miguel se le pase por su mente. Asegura que muchas veces se ha quedado sin respuesta a las preguntas curiosas que Miguel le hace en su deseo de aprender todos los días, fue él quien acompañó a Miguel en su viaje a Estados Unidos, cuando lo invitaron a Siempre Niños. Este viaje tuvo mucho valor para él, pues su hijo tenía deseos de conocer el mar y allí puedo hacer realidad su sueño en las playas de Miami Beach.

Su mamá, Alba Palacios, es ama de casa. Ella se encarga de acompañar a Miguel en su proceso educativo, de llevarlo a sus clases de natación los sábados en la mañana y a sus clases de música. Para ella, Miguel es el niño más cariñoso del mundo, es noble, detallista y alegre.

Ambos aciertan en que el pequeño es el motor de todos. Aseguran que la capacidad intelectual de Miguel no es heredada, pues ninguno de sus familiares posee el coeficiente que tiene su hijo. Un estudio demostró que solo una de cada 42 mil personas en el mundo cuentan con este índice de intelecto, considerados superdotados o niños genios. Pero, tanto sus padres como Miguel están en contra de que sea conocido como “el niño genio” o comparado con Albert Einstein por su alto coeficiente intelectual, dado que ellos aseguran que el pequeño es único.

Rincón de la sabiduría

Y es que Miguel, a sus cortos siete años, aparenta ser todo un señor: lleva siempre su cabello bien peinado con un poco de gomina, su rostro siempre se encuentra impecable, igual que su ropa. Utiliza palabras sofisticadas en sus conversaciones. Su habitación reúne todo aquello que le gusta; en un costado de la pared tiene el sistema solar, acompañado de un eclipse lunar y solar, pues este pequeño cuenta que quiere ser astronauta y por eso pasa su tiempo investigando sobre los 13 planetas, pues la astronomía ocupa, según él, el 15 % de su conocimiento. En un rincón de su habitación tiene un clóset lleno de libros, asegura que uno de sus pasatiempos favoritos es leer, porque según él “cuando un niño lee, estimula la mente”.

El otro 85 % se reparten entre anatomía (25 %), pues cuando sea grande quiere llegar a ser neurocirujano. Por eso, desde muy pequeño se aprendió todas las partes del cuerpo, y por último el 60 % de su conocimiento está ocupado con geografía.

Pero no todo ha sido fácil para sus papás en la formación de Miguel, pues son conscientes de que tienen una gran responsabilidad con él. Por eso, en la entrevista transmitida por Mundo Más, sus papás hicieron un llamado de ayuda y asesoría que permita brindarle educación acorde a las capacidades de Miguel. “Nos preocupa que se quede, se estanque, que no se le pueda brindar toda la orientación que él necesita para desarrollar sus capacidades y resolver todas sus dudas”, agregó su mamá. Gracias a ese video su pediatra, Fanny Ospina, fue su patrocinadora en los años 2016-2017. Con su ayuda Miguel logró entrar al Colegio Recrearte. Allí comenzó a cursar el grado preescolar, y fue promovido a primero en junio de 2016. Miguel cursó hasta segundo grado en Recrearte. El patrocinio ayudó a que el pequeño tuviera una educación de calidad. Hoy se encuentra estudiando en el Colegio Campestre Horizontes, en Rionegro, con una beca del 100% otorgada por el mismo colegio.

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