Mi Casita

Por: Harvy Botero. asesorescontables44@hotmail.com

Soy uno de los dolientes del proyecto de vivienda Mi Casita, ubicada en el barrio de Cuatro Esquinas del municipio de Rionegro. Hace nueve años, dos personas inescrupulosas y ambiciosas, vistieron de ilusión los sueños de muchos rionegreros, con la esperanza de adquirir una vivienda propia y digna, para 325 familias. En ese entonces recuerdo la cara de felicidad de algunas madres, padres e infantes cuando se adjudicaron los lotes para la construcción de las casas. Muchos saltamos, gritamos y festejamos la posibilidad de tener una propiedad para brindar un mejor futuro a nuestros hijos; sin embargo, hoy el futuro de aquellos niños y niñas, ya con 16 o 17 años, nunca llegó.

Hemos acudido a instancias legales para recuperar algo en dicho proyecto, pero siempre encontramos que la gente quiere obtener intereses económicos o políticos, como por ejemplo la administración municipal actual, quien hizo presencia con la Secretaría de Planeación y Hábitat en dos reuniones, proponiendo acoger el proyecto, donde indican que para sacarlo adelante, las familias que no tengan las condiciones para continuar en el proceso de construcción, serán expulsadas, devolviendo el dinero invertido, sin tener en cuenta el incremento de la valorización que se ha generado todos estos años.

Cabe aclarar que en las reuniones con la comunidad que realiza todos los miércoles el alcalde Andrés Julián Rendón, cuando se le interroga sobre el proyecto, expresa no tener conocimiento del tema, entonces, ¿por qué se reúnen dos funcionarios de su administración con la comunidad estafada?, ¿acaso hay gato encerrado en esta administración con un lote que ya no vale 600 millones? Y ¿por qué no le explican a la gente que, si los constructores cogen el proyecto, ellos ponen el precio a los apartamentos al valor que quieran?

Hoy, nos unimos en una sola voz, para que este proyecto salga adelante y los jueces vuelvan y fallen a nuestro favor, porque el proyecto tiene solo un nombre: ‘Mi Casita’, y los buenos somos más que un puñado de corruptos, que son indolentes a la incertidumbre de muchas familias rionegreras, pues no piensan en la necesidad del prójimo, sino en el beneficio particular.

Debemos seguir firmes en la lucha y no dejar morir el sueño de una vivienda digna.

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