El papel de la mujer en la política

Por: Deysi Vargas Quintero

Ser la esposa de un candidato a un cargo público por elección popular es una gran oportunidad para trabajar por las mujeres, la primera infancia, la adolescencia y otros temas sociales que requieren de una visión femenina. En este caso, mi esposo John Fredy Quintero aspira a ser el alcalde de los carmelitanos y estoy comprometida con su trabajo político y quiero seguir contribuyendo a la idea de darle a El Carmen de Viboral una administración más cercana de la gente y con más oportunidades para todos.

La primera dama de un municipio tiene que ser un apoyo y una gestora que abandere los temas relacionados a la mujer, que junto a los demás funcionarios públicos planifique acciones para combatir la violencia intrafamiliar, la desnutrición infantil, los embarazos no deseados, la falta de espacios para la recreación y el deporte de nuestros hijos; que busque oportunidades para las madres cabeza de familia y que se convierta en un puente entre las comunidades más vulnerables y la administración municipal.

Cuando junto a mi esposo hablamos de una administración más cercana y con más oportunidades hago un compromiso conmigo misma para estar, tanto en la zona urbana como en la zona rural de nuestro municipio, acompañando a las personas que me requieran y liderando procesos de cambio para que las mujeres empiecen a jugar un papel más importante en la sociedad. Las mujeres en la política estamos para ayudar a otras mujeres a salir adelante, todas juntas somos invencibles y debemos unirnos para protegernos, cuidarnos y ayudarnos entre todas.

Mi compromiso no solo será fortalecer los espacios de participación de las mujeres y trabajar en la eliminación de todo tipo de violencia que pueda afectarnos, como lo son: violencia sexual, económica, laboral, doméstica y otras; sino también, empezar a generar una educación desde las niñas referente a su autonomía y liderazgo para que ellas en un futuro tengan una participación más activa en lo político y lo social. Como mujeres, educarnos en la libertad de tomar decisiones por nosotras mismas es una tarea que debemos reforzar.

He decidido acompañar a mi esposo en este sueño, que no solo es su sueño, es el sueño de muchos carmelitanos y también el sueño mío. Sé de la responsabilidad que asumiremos como seres humanos y como familia cuando con la ayuda de Dios y del pueblo él llegue a la alcaldía. El trabajo será doble, por un lado, atender las necesidades de la comunidad y los otros asuntos que rodean estos cargos, y por el otro, seguir consolidando nuestro hogar y brindando el mejor ejemplo a nuestros dos hijos.

Si de algo sabemos las mujeres es de la palabra amor: sabemos qué significa y todo lo que puede lograr. Por eso, hoy y siempre digo, todo con amor se puede; si tenemos los conocimientos académicos, si tenemos el apoyo de miles y miles de personas y si tenemos amor por lo que hacemos, es imposible que no tengamos buenos resultados. Voy a trabajar con mucho amor por las mujeres de nuestro municipio.

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