La voz del pueblo

Nec audiendi qui solent dicere, Vox populi, vox Dei, quum tumultuositas vulgi semper insaniae proxima sit”, que traducido significa: Y esas gentes que siguen diciendo que la voz del pueblo es la voz de Dios, no deberían ser escuchadas, porque la actitud de las masas está siempre bastante cercana a la locura”, dijo Alcuino de York, uno de los pedagogos más brillantes de la Edad Media y reconocido como «el hombre más sabio del mundo».

Sería equívoco actuar basados en el postulado anterior y desestimar, tal cual como religiosos o pensadores que lo dictaron en sus tiempos. La voz del pueblo es una reflexión que llama a la bondad de un diálogo que es de doble vía, que conviene a dos partes y que su negación conlleva a movimientos sociales a levantarse y exigir atención.

Ciudadanos organizados están alzando sus voces, llaman a la cordura, buscan interlocución, piden ser escuchados, marchan pacíficamente, evitan la confrontación, traen argumentos. Contrasta con la insensatez y la ligereza con la que se descalifican o desconocen las peticiones de los líderes que lo hacen al amparo del artículo 37 de la Constitución Política, como un derecho fundamental la actividad ciudadana de organizarse y manifestar sobre un tema cualquiera, pero siempre de manera pacífica.

Estar o no de acuerdo con decisiones que afectan una comunidad, es y será siempre motivo de discusión, es además parte de la histórica confrontación entre el titular del poder y el que lo otorgó. Quiérase o no, la voz del pueblo, aunque suene distorsionada y confusa, es prudente atenderla y entenderla.

Algún líder social dijo: “Sus actos hablan tan duro que no alcanzamos a escuchar lo que dice”. Y es eso, hablar y escuchar. Dar la oportunidad a los razonamientos que aportan y buscan salidas a problemáticas comunes, donde el entendimiento está por encima de las imposiciones y otorgarían aún más legitimidad a las decisiones que afectan a los ciudadanos.

En casos recientes, movilizaciones, donde estudiantes y ciudadanos cansados de ver cómo sus menguados ingresos se esfuman en nuevos tributos, es mejor tener en cuenta que el pueblo se manifestó y sería un grave error no escucharlo.

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