El Guarzo, un paraíso escondido en la cordillera Central

Las austeras virtudes de la raza, que resaltan brillantemente tanto en sus mujeres como en sus hombres; las dormidas riquezas del municipio y su proximidad a la capital del departamento, no harán esperar mucho para que El Retiro ocupe económicamente el lugar que le corresponde dentro de los distritos más avanzados de Antioquia.

Felipe Osorio Vergara *

Especial para La Prensa

El parágrafo anterior, escrito en 1941 en las Monografías de Antioquia, elaboradas por la Cervecería Unión, parece que ya cumplió su contenido profético, pues El Retiro es uno de los municipios más avanzados de Antioquia y es una de las mejores localidades para vivir en el departamento y en Colombia.

Bosques de pinos pátula y ciprés, combinados con parches de rastrojos y árboles nativos como el sietecueros o el romero son el paisaje que delimita los bordes de la carretera neblinosa que conduce de Medellín al municipio de El Retiro. Dichos bosques, interrumpidos ocasionalmente por claros en los que se yerguen lujosos condominios o por casetas en las que se comercializa madera, son un deleite a la vista si se miran con atención, pues de las ramas y troncos de los árboles penden musgos, bromelias y a veces orquídeas, dando la sensación de estar no en una carretera, sino en uno de esos caminos de herradura por los que otrora viajaban los arrieros con sus mercancías entre El Retiro, La Ceja, Rionegro, el Suroeste y el valle de Aburrá. Si se tiene suerte, puede escucharse entre la espesura del monte alguna guacharaca ruidosa o verse al elegante barranquero andino, ave que decora el esquivo billete de cien mil pesos.

Cuando se llega al vallecito a 2.200 m.s.n.m. y 17°C de temperatura en donde se asienta el casco urbano de El Retiro, lo primero que salta a la vista es el río Pantanillo, el mismo en el que hace más de dos siglos trabajaron los esclavos de la ilustre y muy recordada doña Javiera Londoño. Pero al adentrarse más en el área urbana, es imposible no darse cuenta de las numerosas ebanisterías, mueblerías, y talleres de carpintería; no en vano una de las calles principales del municipio lleva por nombre Calle de las Mueblerías, pues en torno a ella se desarrolla toda la actividad de la madera que ha llevado al municipio a posicionarse no solo a nivel departamental sino también nacional. Por ejemplo, “La principal fuente de ingresos de El Retiro son los talleres de ebanistería, ahí trabajamos la mayoría de las personas del municipio, y lo mejor que tienen todas estas empresas es que dan empleo casi siempre a nosotros, los de acá del pueblo”, como afirma María Yolanda Calle, guarceña de nacimiento y crianza, y empleada de una mueblería en la entrada del municipio. Pero, aunque la demanda de muebles aumenta año tras año en la localidad, no es así la oferta de mano de obra, pues “Antes un muchacho salía de bachiller y quería aprender el oficio, ahora ya no, entonces obviamente yo creo que [la tradición ebanista en El Retiro] va a ir desapareciendo porque no va a haber nueva mano de obra”, sostiene Yolanda.

Los trabajos de ebanistería en El Retiro son realizados, en su mayoría, en madera de cedro y roble, árboles que crecen en climas más cálidos, y si bien el municipio produce pino, esta madera casi no se utiliza porque “contiene un aceite que la protege a sí misma [resina] para que no le den plagas, pero para hacer un mueble liso, bien acabado, que es el que más se utiliza acá, no es tan bueno, a no ser que sea un árbol muy maduro, cortado en un tiempo especial y dejándolo secar muy bien; de lo contrario esa madera para hacer muebles no sirve” señala María Yolanda. Vale recordar que según la tradición guarceña, el negocio de la madera en El Retiro comenzó en la década del 40 del siglo XX gracias a Nepomuceno Botero. Igualmente, de acuerdo al libro de Rodrigo Maya, Historias y crónicas de El Retiro, el descubrimiento de que la madera de pino debe secarse muy bien y provenir de un árbol maduro para lograr sus óptimas condiciones y evitar que se desajuste y raje, es atribuido a José María Botero (hijo de Nepomuceno), fundador de la extinta empresa “Muebles El Pino”. Pero El Retiro es mucho más que solo madera.

El clima de El Retiro es mayormente frío por estar ubicado en altitudes superiores a los 2.000 metros, por lo resulta casi inimaginable que en el municipio se tengan cultivos de café, y mucho más increíble es que se trate de un café especial. No obstante, las veredas Nazareth, Los Medios y Tabacal, localizadas al suroccidente del pueblo, vía Montebello, presentan un clima templado, lo que favorece la siembra de café. Este café es especial gracias a todo el proceso que hay detrás, pues de acuerdo a Sandra Rendón, guarceña y empleada vinculada con Café Retiro, “todo el proceso que se le da al café es muy artesanal, se escoge grano a grano, y se seca al sol, todo es natural”, lo que genera unos aromas y sabores que diferencian al Café Retiro de los demás y le dan la denominación de café especial. Otro cultivo destacado de El Retiro es el aguacate, ya que según datos de 2015 del Ministerio de Agricultura, esta localidad, al tener un rendimiento de 20,00 toneladas por hectárea, es la segunda con mayor rendimiento en aguacate del departamento. También la mora, la curuba y el tomate se cultivan en el municipio.

El Retiro tiene una particularidad única en Antioquia, pues su gentilicio, además de estar cargado de historia, pareciera no tener relación con el nombre actual del pueblo. Guarceños es el nombre con que se designa a los habitantes de este municipio del Altiplano del Oriente, y su origen se remonta al siglo XVIII, en plena época colonial, cuando en la zona donde ahora se sitúa El Retiro existían minas de oro y sal (por algo una vereda del municipio se denomina Los Salados), pero también era abundante el mineral de cuarzo, cuya existencia indica la presencia de oro. Por tanto, El Retiro era conocido en la Colonia como “Aventaderos del Guarzo” (posteriormente solo como “El Guarzo”) y era jurisdicción de Rionegro. Una de las teorías que explican el porqué de la pronunciación “guarzo” y no cuarzo señala que el origen de la palabra cuarzo procede del alemán quarz, que en dicha palabra la cu (q) tenía un sonido que para los españoles de la época sonaba parecido a una mezcla de la c y la g, por lo que en aquel período colonial la palabra se castellanizó como “guarzo” y no como la actual forma cuarzo. Lo que sí es claro, es que para muchas personas oriundas de El Retiro, su gentilicio es su esencia, como Darío Castañeda, nacido y criado en “El Guarzo” quien afirma que “si nos quitan el gentilicio de guarceños, nos roban la identidad”.

El Retiro también es reconocido por ser “Cuna de la libertad”, como bien lo dice su apelativo, porque en 1767, una dama criolla de inmensa fortuna llamada doña Javiera Londoño, liberó a 140 de sus esclavos, un hecho sin precedentes en el por entonces Virreinato de la Nueva Granada y muy posiblemente en el mundo. Además, la muy generosa Javiera les cedió a sus recién liberados esclavos las minas más productivas para que estos pudieran subsistir por sí solos. Y aunque muchos personajes del momento pretendieron revertir la voluntad de doña Javiera Londoño, no lo lograron, por lo que ella pasó a la historia como una mujer sumamente humana, bondadosa y amante a la libertad. Sin embargo, doña Javiera impuso como condición para la liberación de sus esclavos, que ellos anualmente dedicaran una Eucaristía por el eterno descanso de ella y de su esposo, don Ignacio Castañeda, por esta razón es que en El Retiro, hoy por hoy, se celebran las Fiestas de los Negritos todos los diciembres. Igualmente, la memoria de doña Javiera sigue viva, pues ella “es un referente muy importante para el municipio” como sostiene Santiago Rendón, oriundo de El Retiro. Esta idea también la confirma María Yolanda Calle, ya que “todos aquí en El Retiro conocemos la historia de Javiera”.

El Retiro es uno de los municipios con mejor calidad de vida de Antioquia y el país, como bien lo demuestra su entorno de desarrollo robusto, que es una medición del Departamento Nacional de Planeación que significa que el municipio presenta un nivel de calidad de vida por encima de los promedios nacionales. Adicionalmente, según datos de 2016 del Departamento Administrativo de Planeación de Antioquia, El Retiro es el municipio del Oriente con el menor porcentaje de población en condición de pobreza y miseria con solo un 12,20% y 0,46% respectivamente. Por si fuera poco, de acuerdo a la medición de 2018 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, El Retiro es el tercer municipio del departamento con mayor penetración de banda ancha; además, tiene una excelente conexión vial con Medellín y Rionegro, factores que han motivado a que muchas familias acomodadas del valle de Aburrá hayan escogido al municipio como sitio para vivir.

Si bien esta afluencia de personas adineradas a El Retiro ha generado “más oportunidades” como afirma Santiago Rendón y también “mucho empleo” como acota Alberto Hurtado, que aunque no nació en el municipio ha vivido en el él por medio siglo, también ha encarecido al pueblo, porque “Es como si todos los jubilados con sueldos altos de Medellín hubieran escogido El Retiro para pasar el resto de sus días, por lo que elevan mucho el costo de vida”, sostiene Daniel Mazo, un carmelitano que pasa la mayor parte de su tiempo en El Retiro. Opinión semejante tiene Sandra Rendón, pues “En El Retiro no vive el que quiere sino el que puede”. Del mismo modo, Darío Castañeda recuerda que “Antes se podía jugar un partidito en cualquier parte, ahora ya no se puede porque todo está construido y todo es privado”.

En conclusión, El Retiro es una tierra llena de historias y tradiciones, con olor a madera y dominada por la niebla andina, su cabecera bien podría catalogarse como una de las lindas del departamento, pues es tan limpia y ordenada que cada calle y esquina es agradable a la vista, por algo tantas personas han hecho a este pueblo su hogar. Los cerca de 20 mil habitantes que tiene El Retiro bien podrían denominarse unos privilegiados, ya que habitan uno de los mejores vivideros de Colombia, colmado de atractivos naturales como el Salto del Tequendamita, la represa La Fe o la Reserva Ecológica San Sebastián de la Castellana, y también lleno de joyas históricas como la capilla de San José que data de 1733, o las casas con balcones que engalanan las manzanas contiguas a la plaza central. En definitiva, El Retiro es un auténtico paraíso escondido en medio de la cordillera Central.

* Periodista en formación de la Universidad de Antioquia- Sede Medellín

Salto del Tequendamita.
Foto: Felipe Osorio Vergara.
Iglesia Nuestra Señora del Rosario, la principal de El Retiro. En la imagen luce alumbrada con motivo de la navidad.
Foto: Felipe Osorio Vergara

 

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